Hay cosas que no necesitan demasiadas explicaciones para llamar la atención. Un vallado cerrando uno de los accesos peatonales al Veles e Vents es una de ellas. Pocos se habrán fijado, probablemente, pero ahí está. Una valla impidiendo el paso en uno de los accesos de un edificio que forma parte del paisaje de la Marina y que, por su arquitectura y por lo que representa para Valencia, debería estar especialmente cuidado. Mala pinta tiene.
Mi amigo Artemidoro, que tiene buen ojo para estas cosas, me apunta que podría tratarse de una medida ordenada por Bomberos como consecuencia de desprendimientos por fuerte lluvia de hace algo más de una semana u otro motivo ¿Falta de mantenimiento?. Puede ser, como dice la canción de Dani Martin. También puede obedecer a cualquier otra circunstancia que desconozcamos. Por eso no seré yo quien determine desde estas líneas cuál es el motivo del cierre. Para eso están los técnicos municipales y nuestra alcaldesa para contarlo, que son quienes deben decir si existe un problema y cuál es su alcance. Pero el paseante observa y pregunta. Y una valla cerrando un acceso no deja de ser una señal que merece una explicación.

Porque hablamos del Veles e Vents, el edificio diseñado por David Chipperfield y Fermín Vázquez que nació ligado a la America’s Cup y que terminó convirtiéndose en uno de los grandes iconos arquitectónicos de la fachada marítima de Valencia. Un edificio concebido para mirar al mar, abierto a la ciudad y pensado para soportar una intensa actividad. Por eso no resulta precisamente tranquilizador encontrarse ahora con accesos cerrados y vallados sin que el ciudadano tenga claro qué está ocurriendo.
Y todo esto sucede, además, cuando el futuro del edificio está en plena discusión. El Ayuntamiento de Valencia quiere recuperar el control efectivo de un inmueble de titularidad pública y avanzar hacia un nuevo modelo de utilización, mientras los actuales gestores se resisten a abandonar el edificio. La situación no es sencilla y lleva tiempo arrastrándose entre contratos, intereses empresariales, decisiones administrativas y procedimientos judiciales.
Pero hay una cuestión que debería estar por encima de todo eso: el estado del edificio y la seguridad de quienes lo utilizan o simplemente pasan por sus inmediaciones.
El Ayuntamiento ha puesto en marcha actuaciones técnicas relacionadas con la seguridad y accesibilidad de espacios vinculados al Veles e Vents. Y eso obliga a formular una pregunta incómoda: ¿se ha mantenido durante estos años el edificio y todo su entorno con el nivel de atención que requiere una construcción de estas características? No estoy afirmando que exista un problema estructural ni que el edificio se encuentre en mal estado y vaya a derrumbarse, ojo. Eso tendrán que determinarlo los técnicos. Pero tampoco parece razonable mirar hacia otro lado cuando aparecen señales que, como mínimo, llaman la atención.
Porque si una fachada, una cubierta, un acceso o cualquiera de los elementos del edificio presenta un riesgo, alguien tendrá que asumir la responsabilidad de haberlo detectado, comunicado y corregido. Y si no existe riesgo alguno, también sería bueno que alguien lo explicara y que el vallado tuviera su correspondiente justificación.
El Veles e Vents no puede convertirse en una pieza más de una disputa administrativa mientras alrededor continúa pasando la vida. Por debajo pasan peatones, alrededor trabajan empresas, se celebran actividades, cuando Catala ha pedido la entrega del inmueble por cese de concesión, y la Marina sigue recibiendo vecinos y visitantes. La seguridad no entiende de pleitos ni de cambios de gestores.
Quizá ha llegado el momento de que hablen los técnicos y se conozcan sus informes. Que expliquen qué ocurre, por qué se ha cerrado ese acceso y qué medidas se han adoptado. Y que después cada administración, gestor o responsable asuma lo que le corresponda. No hagamos como con el Principal
Mientras tanto, aquí ha hablado el paseante. El que ve y escucha. El que ha visto una valla donde antes había un paso y se pregunta por qué. Y también el que piensa que un vallado cerrando un acceso al Veles e Vents, por mucho que tenga una explicación técnica, mala pinta tiene.
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