Mientras en España seguimos debatiendo ampliaciones, informes, recursos judiciales y corredores ferroviarios que nunca terminan de llegar, Marruecos avanza. Y lo hace a una velocidad que debería hacernos reflexionar.
La jornada empresarial celebrada esta semana en Valencia entre empresarios valencianos y marroquíes dejó muchas oportunidades de negocio sobre la mesa, pero también un mensaje contundente que no debería pasar desapercibido para nadie relacionado con el sector logístico y portuario español: Marruecos quiere liderar el Mediterráneo occidental y está trabajando para conseguirlo.
Lo más significativo es que el anuncio se realizó precisamente en Valencia, ante empresarios valencianos y en la ciudad que alberga el principal puerto comercial del Mediterráneo español.
Ahmed Bennis, uno de los responsables de Tanger Med Zone, explicó sin rodeos la estrategia marroquí. Tánger Med ya supera los 11 millones de contenedores anuales. La incorporación progresiva de Nador West Med permitirá añadir otros 17 millones de capacidad hasta superar los 25 millones de contenedores. Una cifra gigantesca que situaría al sistema portuario marroquí muy por delante de cualquier competidor del Mediterráneo occidental.
No es una promesa. Es una hoja de ruta.
Mientras tanto, Valencia mueve algo más de 5 millones y medio de contenedores y Algeciras ronda los 5 millones. Incluso con las ampliaciones previstas, los puertos españoles observan cómo su principal competidor ejecuta una estrategia nacional coordinada donde puertos, industria, logística, ferrocarril y política exterior avanzan en la misma dirección.
Ese es probablemente el aspecto más relevante de lo escuchado en la sede de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana. Marruecos no está construyendo únicamente puertos. Está construyendo un ecosistema industrial completo.
Tánger Med ya no es solo un puerto. Es una plataforma industrial donde se han instalado grandes multinacionales de la automoción, la logística, la industria auxiliar y la distribución internacional. Nador nace con la misma filosofía. El objetivo no es únicamente mover mercancías. El objetivo es generar riqueza, atraer inversiones y convertirse en la gran puerta de entrada entre Europa y África.
Y mientras Marruecos exhibía músculo logístico, los representantes valencianos respondían reivindicando nuestras fortalezas. El presidente del consejo de Cámaras, José Vicente Morata recordó que Valencia sigue siendo uno de los mejores puntos geoestratégicos del sur de Europa. La consellera de Industria de la Generalitat Valenciana, Marián Cano defendió una alianza industrial, tecnológica y logística entre ambas orillas del Mediterráneo. Adolfo Utor, el presidente de Balearia, habló de amistad, cooperación y futuro compartido asi como de ver a Marruecos como un espacio amigo. La puerta de Africa y España la de Europa, de ahi lo de ser complementarios. Pero ¿nos acordamos de Canarias?.
Y tienen razón.
Porque la realidad es que Marruecos no es solo un competidor. También es un socio imprescindible.
Las cifras lo demuestran. Más de 2.800 empresas valencianas exportan al país magrebí. Más de 600 importan regularmente. Marruecos es ya uno de nuestros principales socios comerciales fuera de la Unión Europea. Empresas valencianas como Baleària, Erum, PowerCo, Air Nostrum o numerosas firmas industriales han encontrado allí oportunidades de crecimiento que difícilmente habrían logrado en otros mercados.
Sin embargo, conviene no confundir cooperación con ingenuidad.
Marruecos está ejecutando una estrategia nacional a largo plazo. Invierte en puertos, ferrocarriles, aeropuertos, industria, energías renovables y formación. Aprovecha la oportunidad del Mundial de 2030 para acelerar infraestructuras y posicionarse como plataforma logística de referencia entre Europa y África.
La pregunta es obligada: ¿estamos haciendo nosotros lo mismo?
La respuesta, afortunadamente, no es tan simple como podría parecer. España también se está moviendo. De hecho, Puertos del Estado acaba de iniciar la negociación de los Planes de Empresa 2027 con las 28 Autoridades Portuarias del sistema estatal, un proceso del que saldrán las inversiones, infraestructuras y estrategias que marcarán el futuro de los puertos españoles durante los próximos años.
Ya en los Planes de Empresa de 2026 se contemplaba un programa inversor cercano a los 7.000 millones de euros para el próximo quinquenio, el segundo gran ciclo de inversiones portuarias desde comienzos de siglo. Hablamos de actuaciones en infraestructuras, accesos ferroviarios, sostenibilidad, digitalización, seguridad y adaptación a los nuevos retos geopolíticos y comerciales.
El problema, quizás, no es la falta de inversión. El problema es la velocidad. Mientras Marruecos presenta al mundo una estrategia perfectamente identificable bajo las marcas Tánger Med y Nador West Med, España sigue dependiendo de la capacidad de coordinación de 28 autoridades portuarias con realidades, necesidades y prioridades diferentes. Nuestro modelo ha demostrado su eficacia durante décadas, pero la competencia internacional exige cada vez más rapidez, más coordinación y una mayor capacidad para ejecutar proyectos estratégicos en plazos razonables.
Porque mientras Marruecos proyecta 25 millones de contenedores, en España seguimos esperando la culminación definitiva del Corredor Mediterráneo, la mejora de numerosos accesos ferroviarios o la materialización de proyectos que llevan años sobre la mesa. Mientras ellos conectan puertos e industria, nosotros seguimos atrapados demasiadas veces entre la burocracia, los recursos y los debates territoriales.
Valencia tiene un puerto extraordinario. Tenemos A Algeciras, grande, o a Barcelona sin dejar a Bilbao y Santander por el Norte o a Vigo y A Coruña o a Huelva y Cádiz también por el Sur y Canarias. Tiene empresarios competitivos. Tiene una posición geográfica privilegiada. Tiene experiencia logística. Tiene capacidad industrial. Pero nada de eso garantiza el liderazgo futuro.
La competencia ya no viene únicamente de Rotterdam, Amberes o Hamburgo. Está a apenas 14 kilómetros de nuestras costas.
Marruecos ha dejado de ser una promesa para convertirse en una potencia logística emergente. Lo inteligente no es temerla. Lo inteligente es entenderla, cooperar con ella cuando sea necesario y, al mismo tiempo, reaccionar para no perder posiciones.
Porque Marruecos y la Comunitat Valenciana están llamados a colaborar. Así lo defendieron empresarios, instituciones y responsables políticos durante la jornada celebrada en Valencia. Pero las alianzas solo funcionan cuando ambas partes son fuertes.
España dispone de puertos líderes, empresas competitivas y un ambicioso plan inversor de miles de millones de euros. La cuestión ya no es si tenemos capacidad para competir. La cuestión es si seremos capaces de hacerlo con la rapidez, la coordinación y la visión estratégica que exige el nuevo escenario internacional.
Porque el mensaje lanzado esta semana en Valencia fue tan claro como inquietante.
Marruecos ya no está preparando el futuro.
Marruecos ya está compitiendo por liderarlo.
Posdata: Los de Protocolo de la CEV se olvidaron de colocar la Bandera de Marruecos, El ministro y la embajadora no la vieron. Como se enteré Mohamed VI.
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