El Pleno del Ayuntamiento de Valencia ha declarado este viernes el barrio de Russafa como Zona Acústicamente Saturada (ZAS) de forma definitiva, con los votos a favor de PP y Vox y la oposición de Compromís y el PSPV. Esta medida responde a un mandato judicial tras detectarse niveles sonoros elevados derivados de las actividades recreativas y el tránsito de personas en la zona. La nueva normativa implica la suspensión de nuevos títulos habilitantes para locales y la prohibición de ampliar la superficie de las terrazas de hostelería ya existentes.
La regulación afecta a un área de 18 calles e incluye una «zona de respeto» circundante para evitar que el problema del ruido se traslade a barrios colindantes. El concejal de Mejora Climática y Acústica, Carlos Mundina, ha defendido que el objetivo principal es buscar la conciliación entre el derecho al descanso vecinal y la actividad cultural y gastronómica del barrio. No obstante, la declaración entrará en vigor de inmediato tras su publicación en el BOP, activando restricciones severas tanto en licencias como en ambientación musical. El propio Mundina ha pasado por los micrófonos de Intercafé para explicar su posición.
Desde el sector empresarial, la Asociación de Ocio y Hostelería de los Barrios de Valencia ha calificado la jornada como un «día marcado en rojo» para las pymes, el turismo y la cultura. Su representante, Vicente José Pizcueta, ha criticado que el texto aprobado parece estar diseñado para «luchar contra la hostelería» en lugar de ser una herramienta puramente preventiva contra el ruido. Por el contrario, la asociación Russafa Descansa ha recordado el largo proceso judicial necesario para llegar a este punto, subrayando que la saturación acústica actual es insostenible para los residentes. En su comunicado explican que «Hostelería Valencia expresa su más rotundo rechazo, al tratarse de una medida sobre la que no pudo presentar alegaciones y que considera desproporcionada, injustificada y contraria a los principios de competencia y unidad de mercado. Esta restricción supone una grave afección a la viabilidad de estas actividades al limitar de forma significativa su horario de funcionamiento».
Para intentar gestionar este conflicto de intereses, se ha contemplado la creación de una mesa permanente de trabajo en la que participarán la administración, asociaciones vecinales, consumidores y entidades del sector turístico y hostelero. Esta mesa será el foro donde se evalúe el impacto de las medidas, aunque la oposición ha criticado la falta de diálogo previo. El concejal Giuseppe Grezzi (Compromís) ha señalado que la iniciativa «no convence ni a unos ni a otros», mientras que el PSPV ha denunciado que las medidas carecen de eficacia real frente a los valores de ruido registrados.
Nuevos horarios de terrazas
Las restricciones horarias para el dominio público municipal se dividirán por temporadas. Del 1 de marzo al 31 de octubre, las terrazas podrán operar de 08:00 a 00:30 horas, prolongándose hasta la 01:30 los viernes, sábados y vísperas de festivo. Durante el resto del año (invierno), el cierre se adelantará a la medianoche de domingo a jueves, y a las 00:30 horas durante los fines de semana y festivos, buscando reducir el impacto sonoro en las horas de mayor descanso.
En cuanto al ocio nocturno, el horario máximo de cierre para las discotecas se ha fijado a las 03:30 horas de domingo a jueves, y hasta las 04:30 horas las noches de viernes, sábados y vísperas de festivos. El Ayuntamiento ha confirmado que se mantendrán excepciones para fechas señaladas como Fallas, Nochebuena o Nochevieja. El consistorio insiste en que estas medidas cautelares y definitivas son necesarias para frenar la degradación acústica que sufren calles como Centelles, Literato Azorín o Cura Femenía.
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