6:38 domingo 30-agosto-2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, han anunciado de forma conjunta la firma de un acuerdo energético multilateral calificado por ambas partes como «histórico». La alianza contempla la entrada masiva de capital privado para la explotación de recursos hidrocarburíferos en territorio venezolano, un movimiento que promete redefinir el mercado internacional del crudo y las relaciones bilaterales entre Washington y Caracas.

A través de su plataforma Truth Social, Trump celebró el pacto como «¡el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial!». El mandatario estadounidense enfatizó que el entendimiento asegura el «control mayoritario estadounidense sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela», asegurando además que la transacción «más que duplica las reservas petroleras de Estados Unidos, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo». En otras palabras, el ‘Tío Sam’ se quedará con el 20% de la producción de Venezuela.

Por su parte, el Ejecutivo venezolano a través de Rodríguez enmarcó la iniciativa en un «renacimiento» nacional que facilitará inversiones destinadas a la «recuperación y reconstrucción de infraestructura estratégica para el desarrollo de nuestra industria de los hidrocarburos». La dirigente venezolana expresó su profundo agradecimiento a Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, calificando el texto negociado como «un hito histórico en las relaciones bilaterales entre Venezuela y los EE. UU.».

Según las previsiones difundidas por el Gobierno venezolano, el proyecto abarca la intervención en 17 campos estratégicos e impulsará un volumen de capital privado superior a los 100.000 millones de dólares. Además de aspirar a consolidar al país sudamericano como una «potencia energética productora», el Ministerio del Poder Popular estimó una recaudación fiscal a futuro de «más de 209 mil millones de dólares en tributos para el Estado», dinamizando la economía local y la creación de empleo.

Multinacionales petroleras y supervisión en Caracas

Las conversaciones para estructurar esta alianza contaron con la mediación directa de Rubio y del secretario de Guerra, Pete Hegseth. En el ámbito corporativo, firmas estadounidenses como Chevron y la gigante de servicios auxiliares Halliburton figuran entre los principales actores involucrados en las operaciones operativas sobre el terreno, previéndose la firma presencial de los primeros ejecutivos durante la próxima semana en Caracas con la asistencia del secretario de Energía, Chris Wright.

Desde el Departamento de Estado de EE. UU., Rubio valoró el desenlace de las negociaciones como «una gran victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano». El diplomático subrayó que el plan «respaldará miles de empleos bien remunerados e impulsará la reconstrucción de la economía de Venezuela», demostrando a su juicio cómo la diplomacia de la administración actual genera «logros bajo el principio de ‘Estados Unidos primero’: asegurar reservas estables y petróleo de bajo costo en nuestro hemisferio».

En última instancia, el acuerdo pretende marcar el inicio de una etapa de «recuperación, crecimiento, producción, seguridad y prosperidad» en la nación caribeña, al tiempo que busca garantizar el equilibrio del suministro energético en todo el hemisferio occidental. Con la marginación temporal de otras petroleras norteamericanas como ExxonMobil y ConocoPhillips, las operaciones pactadas comenzarán de inmediato a reacondicionar los yacimientos asignados.

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