Javier Andrés en A Buenas Horas: “Sin turismo es insostenible dar un servicio hasta las 11, por eso aumentamos los servicios de comidas y este sitio es ideal para el tardeo”

Valencia, 29 de octubre de 2020- Xavi Cuenca

El director de La Sucursal, Javier Andrés, ha señalado en A Buenas Horas, el programa de Intereconomía Valencia presentado por Miguel Ángel Pastor y hoy con la colaboración de Pedro J. Mocholi, que cambiar la cultura de la gente de cenar tarde es muy complicado y sin turismo abrir todos los días de noche es insostenible. Por este motivo, Andrés ha optado por aumentar el servicio de comidas y asegura que La Marina es un sitio perfecto para el ‘tardeo’.

“Comenzar a cenar a las 20:00 es difícil porque hay toda una cultura detrás muy arraigada y va en contra de mi voluntad pretender cambiarla pero lo vamos a intentar. Además, sin turismo es casi insostenible dar un servicio hasta las 11,  la solución que hemos encontrado es ofrecer más servicios de comida y este es el sitio perfecto para el tardeo”, asegura Andrés.

Sobre las dificultades que está pasando el sector de la hostelería, el director de La Sucursal afirma: “El problema es que la mayoría de clientes vienen de Alemania y Bélgica y no se atreven a viajar pese a que somos un lugar seguro. Veles e Vents tiene 7.000 metros de terraza y el aire libre es el entorno más seguro. Este año era el más esperanzador de La Marina pero se ha ido al traste por la covid”.

“En La Sucursal hacemos los pescados asados a leña y los arroces siempre con género recién comprado en la lonja. En Malabar ofrecemos carne a la brasa cortadas a la brasa y más vinculado a la tarde, a la copa y al ocio, un sitio más gamberro para disfrutar. Y, por último, en el Campus Veles estamos en proyectos de innovación e investigación, tenemos nuestra cocina de I+D”, explica el empresario hostelero sobre su oferta culinaria en sus restaurantes.

El director de La Sucursal declara que en su paso por el Ibas aprendieron de un proyecto totalmente diferente y fue donde empezó a entenderse que la gastronomía era verdaderamente importante. Además, añade: “Allí nos reinventamos y desarrollamos un proyecto que no existía y con la misma cocina que tenía una estrella Michelin, servíamos un menú de 10 euros”.

“En el confinamiento trabajamos muchísimo en un comedor social y fue una experiencia humana brutal. No dudamos en ayudar, era hacer y llevar la comida a personas que estaban en situaciones casi extremas”, asevera Javier Andrés sobre su trabajo social durante el estado de alarma.