CSIF avisa del deterioro en la atención sanitaria que puede provocar la futura Ley de la Función Pública valenciana

El sindicato señala que avanzar en la imposición lingüística en plena pandemia y con el personal en precario supone un paso atrás

Valencia, 16 de octubre de 2020

El sindicato CSIF advierte de que la imposición lingüística del valenciano en el acceso a la Función Pública que pretende aplicar el Consell agravará la precariedad de la sanidad en la Comunidad Valenciana. La central sindical pide a Les Corts que reconsidere la medida que está tramitando y que anteponga el interés de la ciudadanía sobre cualquier criterio político o de confrontación lingüística.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) explica que la obligatoriedad del valenciano supone “imponer un condicionante lingüístico innecesario, carente de argumentación objetiva y sustentado sobre intereses políticos”. El sindicato recalca que otorgar primacía a ese requisito sobre  criterios esenciales como mérito, igualdad y capacidad  profesional provoca, en la práctica, una merma en el servicio prestado a la ciudadanía. El ejemplo más claro resulta esa exigencia anunciada del valenciano al colectivo médico y de enfermería por encima de valorar su cualificación o su formación para curar a sus pacientes.

CSIF advierte de que esa exigencia puede provocar un éxodo mayor de facultativos y de personal de enfermería del que ya se está produciendo en la Comunidad Valenciana. La saturación de los servicios y los reducidos salarios generan en la actualidad una importante carencia de médicos, que prefieren emigrar a otras autonomías en las que son más valorados. La imposición del criterio lingüístico supondrá un agravante y un incremento de la pérdida de profesionales.

El sindicato considera especialmente preocupante esa medida en la actual situación de pandemia, con los servicios sanitarios saturados y con escasez de personal. CSIF recalca la incongruencia de que el Consell anuncie la contratación de más  personal y, a la vez, ponga trabas como la lingüística para que se puedan incorporar. En este sentido la central sindical hace hincapié en que hace falta incrementar las plantillas de Atención Primaria en unos 4.500 profesionales en los próximos tres años para cubrir vacantes y prestar la atención mínima adecuada. Con la imposición del valenciano, esa medida resultará bastante más complicada.

CSIF ha sido el único sindicato que ha defendido siempre que el valenciano fuera un mérito y no un requisito. “El conjunto de la ciudadanía tiene derecho a que sus empleados sean los mejores en cada momento y que en su proceso de selección primen mérito, igualdad y capacidad  profesional  y no quede todo esto cuestionado por un condicionante lingüístico”, recalca la central sindical.