La resolución de los contratos en tiempos del Covid-19 bajo la cláusula Rebus Sic Stantibus por José Vicente Tello

 La resolución de los contratos en tiempos del Covid-19 bajo la cláusula Rebus Sic Stantibus por José Vicente Tello

Artículo de opinión. José Vicente Tello

Hace unas semanas hubiese sido impensable que la sociedad requiriese de una solución extraordinaria, como es la resolución de contratos por imposibilidad del cumplimiento general de las prestaciones de los mismos. La fuerza mayor que la situación de pandemia genera en la economía, imposibilita el cumplimiento de obligaciones contractuales, que en cualquier otro momento hubiesen sido cumplidas de forma normal,  ello motiva que la otra parte teóricamente lesionada, exija el cumplimiento de la obligación asumida en el mismo contrato.

Ante esta situación (el incumplidor) puede defenderse oponiendo la aplicación de la cláusula rebus sic stantibus, la cláusula rebus sic stantibus permite la revisión de las obligaciones y contratos, cuando por circunstancias sobrevenidas  se ha quebrado el principio de equilibrio económico que para las partes constituía dicho contrato y a una de ellas le resulta imposible o muy gravosa la posibilidad de su cumplimiento.

Hay que decir que la cláusula rebus sic stantibus  es una cláusula que no se encuentra regulada en nuestro derecho positivo (salvo en la compilación navarra). Buscad que no lo encontraréis. Ello significa que la cláusula se ha configurado doctrinalmente y por aplicación de la jurisprudencia que tradicionalmente lo ha admitido con mucha cautela y no en todos los casos, atendiendo a las bases que luego mencionare.

Al tratarse de un mecanismo de restablecimiento del equilibrio en las posiciones contractuales que se produce evidentemente por situaciones sobrevenidas y totalmente fuera del poder de actuación de las partes, resultando esta situación sobrevenida la que imposibilita o agrava mucho el cumplimiento de la obligación. También se suele identificar como la cláusula que contiene la teoría de la alteración de la base del negocio jurídico, como decía mi profesor, Eladio Ballester, ESTANDO ASÍ LAS COSAS.

Por todo lo anterior debemos concretar que la cláusula rebus sic stantibus  no se encuentra regulada en el derecho positivo por lo tanto no está legalmente reconocida, pero si doctrinal y jurisprudencialmente y es perfectamente aplicable, siendo elaborada y admitida en los Tribunales.

Se puede pactar la cláusula anti rebus sic stantibus, incluso es conveniente, su pacto para estas situaciones contradictorias.

Es una cláusula peligrosa y debe de admitirse cautelarmente por los Jueces, atendiendo como requisitos a las siguientes premisas:

1.- Que se haya producido una alteración extraordinaria que impida o dificulte gravosamente el cumplimiento del contrato en relación a las circunstancias concurrentes al tiempo de la celebración del contrato.

2.- Una desproporción exorbitante, imposible de calcular por los contratantes que imposibiliten verdaderamente el cumplimiento del contrato por destitución del equilibrio de las prestaciones entre ambos.

3.- Que dichas circunstancias sean sobrevenidas e imprevisibles por las partes.

4.- Y que dicha cláusula no tiene importantísimos efectos rescisorios, resolutorios o extintivos del contrato, sino únicamente efectos modificativos del mismo, encaminados a la compensación del desequilibrio de las prestaciones, si bien desde el año 2014, el Tribunal Supremo la ha aplicado con efectos rescisorios de forma novedosa.

Es evidente que dicha cláusula solo es aplicable a los contratos de larga duración, de tracto sucesivo o de ejecución diferida y que solo operaría en estos contratos cuando se haya producido una alteración extraordinaria o desproporcionada no prevista por los otorgantes.

He de señalar que la presente cláusula ha sido rechazada por los Tribunales, cuando se ha hecho una alegación abstracta, imprecisa o genérica de ella, por lo que a la vista de la situación actual y la jurisprudencia reconociendo la negociación entre los contratantes, utilizando fórmula de posposición de pago de los meses afectados al estado de alarma y cuando se reanude la normalidad, atender aquellos pagos, fraccionándolos y concurriendo con los presentes en ese momento. A esta circunstancia debería acompañarse ayudas de naturaleza fiscal y por supuesto subvenciones a fondo perdido que deberían destinarse a ayudar a la parte perjudicada.

Si bien la situación de pandemia, justifica perfectamente la aplicación de la cláusula y serán los Jueces los encargados de resolver en cada caso, hasta donde se aplica y con qué efectos.

Sería conveniente que el legislador hiciera caso del dictamen de año 2009 de la Comisión General de Codificación y procediese a regular la cláusula en nuestro Código Civil, para estas situaciones que es de necesaria aplicación.

El principio de solidaridad al igual que el de confianza debe presidir, junto con la seguridad jurídica en todos los negocios jurídicos, bilaterales o plurilaterales, sobretodo en esta circunstancia puntual y extraordinaria que todos deseamos que pase cuanto antes.

Fdo. José Vicente Tello Calvo.

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