La CEV considera positivo el inicio de la desescalada, pero el plan de transición tendrá que ir acompañado de una mayor flexibilidad en los ERTEs

 La CEV considera positivo el inicio de la desescalada, pero el plan de transición tendrá que ir acompañado de una mayor flexibilidad en los ERTEs

Valencia, 29 de abril de 2020

La Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) califica de buena noticia el inicio de la desescalada, aunque considera que la falta de concreción en el “Plan de transición hacia una nueva normalidad” obliga a que éste vaya acompañado por una mayor flexibilidad en las medidas aprobadas por el Ejecutivo para mantener el empleo y para dotar de liquidez a las empresas.

La parte positiva es que empieza la desescalada, aunque los límites a la movilidad entre provincias incluidos en el plan; las condiciones establecidas para la apertura de hoteles; los porcentajes de ocupación especificados para las distintas fases; o el hecho de que sólo pueda recuperar la actividad el pequeño comercio y no grandes superficies, alejan la posibilidad de que empresas y autónomos puedan recuperar la actividad previa al COVID en el corto plazo.

Preocupa la viabilidad de algunos negocios y si será rentable para determinadas empresas— principalmente entre el sector de la hostelería y el turismo— volver a la actividad con las limitaciones impuestas. Son cuestiones que deben ser planteadas y en las que resulta clave escuchar a los agentes sociales. 

La CEV pondrá en marcha un grupo de trabajo para que las empresas de los sectores esenciales, que han seguido trabajando en el estado de alarma, compartan su experiencia, protocolos de actuación y métodos de trabajo con las que retoman la actividad en las próximas semanas. Se trata de poner en común lo aprendido durante este tiempo para que todas las empresas puedan volver al trabajo en las mejores condiciones.

Las empresas de la Comunitat Valenciana encaran la desescalada con la voluntad de mantener el empleo, pero conscientes de que tendrá carácter gradual y en el mejor de los casos se prolongará durante ocho semanas. Esta transición será insostenible para muchas empresas cuya actividad está parada desde el mes de marzo, por lo que la CEV espera que se flexibilicen los ERTEs por fuerza mayor y, teniendo en cuenta que la recuperación no será inmediata, puedan prorrogarse un mínimo de 6 meses más, de modo que las empresas puedan modular sus recursos al grado de actividad en cada fase del proceso de transición. Igualmente, es primordial permitir a las empresas adaptarse a la nueva situación post-COVID y evitar que una aplicación de medidas contra la flexibilidad de plantilla aboque a una oleada de concursos de acreedores.

Hay que proteger el tejido empresarial sin el que será imposible la recuperación y en ese sentido sería aconsejable adecuar la tributación a la realidad de la capacidad económica de las empresas, así como acelerar la llegada de la liquidez con trámites sencillos y directos.

Independientemente de estas consideraciones, la CEV entiende que el simple hecho de poder empezar la desescalada ya es a priori una buena noticia y acerca el camino a la recuperación.

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