Ahora sí que estamos en guerra por Vicente Climent

 Ahora sí que estamos en guerra por Vicente Climent

Artículo de opinión, Vicente Climent

Pedro Sánchez ha utilizado el lenguaje bélico para erigirse en el líder total contra la pandemia. Poco a poco va abandonándolo, como ha ido abandonando la idea de unos nuevos Pactos de La Moncloa y algunas otras cosas. La coherencia, hace tiempo. Porque si algo tiene este Gobierno de España es que es mutable, como demuestran las rectificaciones sinfín obradas durante casi sesenta días de acabóse. La próxima seguramente tendrá que ver con los valencianos.

Y sin embargo es ahora que lo orilla cuando más propia sería la utilización del referido lenguaje de guerra por parte del presidente, porque la contienda política está ya en ésas.

Sánchez va a querer cargarse al gobierno de la Comunidad de Madrid con el concurso de Ciudadanos, y éste verá qué hace, porque si acude por segunda vez a auxiliar al inquilino de La Moncloa probablemente corra la suerte que el PSP de Tierno, pongamos por caso. Arrimadas ya ha dicho que no, que quiere ser bisagra -no como Baldoví-, pero tantas veces se han oído tantas cosas…

El PP, en su línea habitual, ha aprovechado la coyuntura para facilitarle las cosas al PSOE y a UP con su doble pirueta de esta semana, alejando de la izquierda el foco de la crisis global (la vicepresidenta encargada, Teresa Ribera, se ha permitido tuitear que “reconforta ver La Castellana llena de bicis y sus bulevares de ciudadanos caminando, corriendo o paseando al perro”, como si lo hicieran por gusto) y permitiéndole contraatacar con fuerza a pesar de miles de muertos que parecen cada vez más livianos.

La primera de las piruetas ha sido la de Pablo Casado ofreciendo su abstención después de argumentar su oposición a la prórroga del Estado de Alarma. Algo así como lo que en su día hizo Manuel Fraga, absteniéndose en el referéndum de la OTAN tras haber abogado por nuestro ingreso de la organización atlantista. En un país tan polarizado y necesitado en este momento de mensajes alejados de la confusión como el nuestro, abstenerse ‘es tontería’, que diría José Mota. Lo de Casado no lo ha entendido nadie, como lo de don Manuel.

La segunda pirueta, la de Isabel Díaz Ayuso pidiendo su fase 1 cuando a los ojos de todo el país los madrileños son los grandes contaminados y -en una imagen tan simplista como injusta- los grandes contaminadores del país, recuérdense al respecto las fugas de ‘puentistas’ a las segundas residencias en la costa. Allí no hay playa, vaya vaya. El PP madrileño, empujado por Ciudadanos y los generadores de empleo, ha permitido que se les diga ‘no’ pudiendo haberse ahorrado perfectamente la humillación, esperadísima tras la dimisión de la directora de Salud Pública, hay mucho miedo a la firma con tanta querella flotante.

Y es más, y peor: ha permitido que se extienda la idea de que el gobierno regional pone en riesgo la salud de sus gobernados, lo que ha obligado al Ejecutivo central a actuar ‘en beneficio de todos’, que diría Siniestro Total. De rebote, tanto hablar del confinamiento de Madrid y tan poco de los de los demás, crece -al menos por aquí- una cierta ‘madrileñofobia’ (la generalización acarrea injusticia, como bien dijo José María García) que sólo sus euros en vacaciones ayudarán a olvidar. Asterisco: no entiendo el ‘posado’ (sí la entrevista reparadora, para compensar las portadas de El País) de la presidenta en El Mundo, de negro, sobre fondo negro, con los ojos cerrados. Ni tanto, ni tan calvo.

Lo que pasa políticamente en Madrid dicen que influye en lo que no pasa en la Comunidad Valenciana, aún en fase 0 en las áreas de sus cuatro grandes capitales y otros departamentos. Aquí también hay guerra, política, pero en el seno de la izquierda. Debiera saber Ximo Puig a estas alturas que “Sánchez habla poco, pero observa mucho y siempre toma nota. Si algo le define como líder político es su implacable forma de actuar con quienes considera partícipes de algún agravio contra su indiscutible liderazgo”. Lo dice a cuento de otra cosa Esther Palomera en Eldiario. No sé si tendrá que ver, pero Puig no apoyó a Sánchez en las primarias socialistas; y ahora, con esta crisis, los aviones desde China vinieron antes para la Generalitat que para el Gobierno; y aquí se discutió el desconfinamiento por provincias.

Y a pesar de todo eso, el president se la jugó dando por hecho la fase 1 para todos, como el ‘agua para todos’ de Francisco Camps, con lo que ha quedado fatal con los que llenaron sus cámaras de género para abrir este lunes. Con esos, y con los que pensaban comérselo y bebérselo. Yo me imagino que esta semana entrante lo arreglarán, porque los agravios ‘vasconocidos’ hasta ahora son parecen evidentes.

Otra cosa es lo que no vemos. Como aquí todo el mundo oculta datos, criterios y expertos pues llega un momento en que no se sabe. Cuando todo esto acabe habrá que erigir un monumento ‘al experto desconocido’, como se hacía con los soldados sin nombre en la Gran Guerra, ya que estábamos en lo bélico. Dice bien la popular Isabel Bonig que aquí o nos engaña Sánchez o nos engaña Puig. Yo, por hemeroteca, me inclino a cerrar filas con Puig, al que le falta para ser creíble ‘exigir’ y no ‘pedir’ explicaciones al Ministerio. Más que nada, para no quedar ‘aillado’. Los valencianos necesitamos un líder. ¿Ábalos?, pues no sé, por ahí andará.

(Publicado originalmente en: vicentecliment.wordpress.com)

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